Constructorres… el juego que se gestó en el aula

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“Recuerdo que estábamos en clase con un proyecto de estructuras de la Torre Eiffle, Pisa, La Giralda y otras torres famosas… Ahí fue cuando se originó el juego”, explica Manu Sánchez, maestro y autor de Constructorres. “Fue en el curso 2016-17 o quizás incluso el anterior. Quería que los alumnos vieran la estructura y cómo combinar distintos materiales. También servía en matemáticas, en lógica, a la hora de construir una secuencia…”, añade Manu.

Sin embargo, al principio Constructorres ni siquiera se llamaba así. El prototipo de Manu Sánchez se llamaba Quinta planta y, aunque ya contaba con las reglas actuales, estéticamente era muy diferente. “Había estructuras de piedra, metal y madera que servían para hacer esas secuencias. En las reglas, a la tercera vez que colocas una carta tienes que interrumpir la secuencia”, explica Manu.

Así era al principio Quinta planta, el prototipo de Constructorres.

“Estábamos viendo en clase algo numérico que me sirvió para trabajar ese pensamiento lógico matemático. Recuerdo que en esa época tenía casos de hiperactividad y déficit de atención y este tipos de juegos les enganchaba más”, concluye.

Maestro, padre, escritor y creador de juegos de mesa

Manu Sánchez Montero es una persona polifacética con una innegable ansia creativa. Lo notas nada más conocerlo, cuando de su boca empieza a surgir un torrente de palabras con un enorme poso de sabiduría. Se dan cuenta hasta sus alumnos, que se sorprenden cuando se percatan de que el libro que están leyendo o el juego con el que están disfrutando son creaciones de su maestro.

“Me acuerdo que cuando llegué a este colegio había escrito literatura infantil y los alumnos no se creían que era yo cuando me veían en la solapa de los libros. Pues imagínate cuando descubren que has inventado un juego.
Sobre todo en los niños de primaria… Como dirían ellos mismos: flipan un poco”, confirma Manu con orgullo y también humildad.

Sus alumnos son, de hecho, los primeros en probar sus juegos. “Les encanta ser los primeros en jugar. Cuando acaban una partida les digo: que sepáis que sois los primeros en probar este juego”, bromea. Su alumnado es, además, exigente. O se ha hecho exigente. “No puedo ir con un prototipo hecho con cartulinas y un boli. Tengo que acudir a ellos con un prototipo bonito, con un buen diseño, trabajado. No se contentan con cualquier cosa”, asegura Manu.

¡El prototipo ya incluía una previa de nuestros famosos pumukis!

Y él se siente orgulloso. “Tengo un alumno que empezó en su día con estos proyectos de aprendizaje basado en juegos. Ahora va a cumplir 17 años. Cuando tenía 16, su madre me confesó que el año pasado le había pedido Aristeia y Arkham Horror. Esperanzas hay, muchas”, explica.

El cambio en los últimos años es innegable. “Ha cambiado mucho el tema: de cuando éramos cuatro gatos los que veíamos el potencial de los juegos y de los juegos de mesa en concreto a ahora. Ahora ya se ven los efectos del aprendizaje basado en juegos. Dan buenos resultados y los propios padres se dan cuenta”.

Y Constructorres no es menos: un juego gestado en el aula para niños y niñas, padres y madres y también docentes. “Constructorres permite jugar con niños de distintas edades. Es un modelo muy flexible que me gusta utilizar. Ya no solo a nivel docente, sino como padre”, termina diciendo Manu.

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